Sueldo mínimo en la mira: Gobierno y CUT chocan por reajuste en medio de alza del costo de la vida
Mientras trabajadores piden un aumento por sobre la inflación, el Ejecutivo advierte impacto en el empleo y las pymes.

Esta semana se conocerán las propuestas oficiales sobre el reajuste del sueldo mínimo en Chile, en medio de un escenario marcado por el aumento del costo de la vida y las diferencias entre el Gobierno y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
Desde la multisindical sostienen que el incremento debe situarse por sobre la inflación, que este año superaría el 4%, impulsada principalmente por el alza en combustibles y alimentos. Argumentan que el actual salario mínimo, fijado en $539 mil, no alcanza para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores.
Cabe recordar que hace cuatro años el sueldo mínimo era de $350 mil, lo que evidencia un aumento sostenido en el tiempo, aunque para los trabajadores aún insuficiente frente al encarecimiento del costo de la vida.
Desde el Ejecutivo, en tanto, han llamado a la cautela. El ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau, enfatizó que el debate debe considerar la realidad del mercado laboral, advirtiendo que un alza excesiva podría afectar la generación de empleo.
“Esta conversación tiene que ser con mucha dosis de realidad y responsabilidad, porque acá el salario mínimo no son los $539 mil de hoy, sino que es cero para 862 mil personas que no tienen empleo”, señaló la autoridad.
El Gobierno ha planteado que el reajuste debe ir de la mano con el crecimiento de la productividad, especialmente para no afectar a las pequeñas y medianas empresas, sector que podría resentir un aumento en los costos laborales.
“No podemos seguir aumentando los costos laborales por sobre la productividad si queremos generar empleo, especialmente en las pymes”, reiteró Rau.
Por su parte, desde la CUT, su presidente José Manuel Díaz insistió en la necesidad de un aumento significativo, argumentando que “el 50% de los trabajadores en Chile gana menos de la línea de la pobreza” y que los salarios deben ajustarse al costo real de la vida.
El debate se da además en un contexto donde la tasa de desempleo bordea el 8%, lo que añade presión a una discusión que busca equilibrar el bienestar de los trabajadores con la estabilidad del mercado laboral.
