Pakistán y talibanes chocan por cifra de muertos: Islamabad habla de 482 insurgentes y Kabul denuncia más de 100 civiles fallecidos

Pakistán y el régimen talibán entregaron este martes balances de víctimas incompatibles tras varios días de intensos combates fronterizos, con una diferencia que va desde casi 500 combatientes muertos según Islamabad hasta más de 100 civiles fallecidos de acuerdo con Kabul.
El Gobierno de Pakistán, a través de su ministro de Información, Atta Ullah Tarrar, cifró en 482 los combatientes talibanes fallecidos desde el inicio de la operación “Ghazb lil Haq”. Según el mando militar, sus tropas han abatido a casi medio millar de insurgentes.
En las últimas 24 horas, Islamabad aseguró haber matado a 67 combatientes en incursiones en las provincias de Baluchistán y Khyber Pakhtunkhwa. En sus propias filas, Pakistán confirmó hasta ahora la muerte de 13 efectivos.
Sobre el plano militar, el Ejército paquistaní afirmó haber destruido 185 vehículos blindados enemigos. Sin embargo, el Ministerio de Defensa afgano desmintió esas cifras y solo reconoció oficialmente 13 bajas en sus filas.
Desde Kabul, el viceportavoz oficial de los talibanes, Hamdullah Fitrat, informó en rueda de prensa que al menos 110 civiles han muerto y 123 resultaron heridos a causa de los ataques militares paquistaníes.
Según Fitrat, la ofensiva también ha provocado el desplazamiento de 8.400 familias y cuantiosas pérdidas materiales en distintas zonas del país.
Al margen de los comunicados oficiales, testigos y fuentes médicas reportaron a EFE impactos en la provincia afgana de Kunar, donde un mortero mató el lunes a tres niños en un campo de refugiados.
En el paso de Torkham, en la provincia de Nangarhar, los bombardeos alcanzaron el campamento de Omari, causando muertes entre menores y heridos en personal médico.
Fuentes médicas en la provincia afgana de Paktika informaron la recepción de 29 muertos no combatientes tras ataques aéreos en zonas rurales. En el campamento de Anzargi, en Takht-e-Pul, provincia de Kandahar, la artillería mató a otros cinco menores en las últimas 72 horas.
La escalada comenzó el 22 de febrero en Nangarhar con la muerte de 17 miembros de una misma familia y se ha extendido a lo largo de los 2.600 kilómetros de frontera.
Los combates terrestres se han intensificado en 16 puntos de Baluchistán, afectando distritos como Qilla Saifullah, Noshki y especialmente el área de Chaman, un paso fronterizo clave donde los enfrentamientos han forzado la huida de miles de personas hacia el interior de Afganistán.
Hasta ahora, la misión de la ONU en Afganistán, UNAMA, ha logrado confirmar 48 muertes civiles. Sin embargo, el acceso restringido a las zonas de combate dificulta verificar la magnitud total de las cifras entregadas por las autoridades de Kabul.
