EE.UU. anuncia que gobernará Venezuela tras captura de Maduro y abre un escenario de transición bajo su control

La captura de Nicolás Maduro durante una operación militar de Estados Unidos en Caracas, sin intervención de organismos internacionales, generó un impacto inmediato en el escenario político mundial. Tras su detención y posterior traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y otros delitos, Washington anunció el inicio de un proceso de transición democrática bajo su supervisión directa.

“Estados Unidos va a gobernar Venezuela hasta que se dé una transición segura y adecuada”, declaró el presidente Donald Trump en una conferencia de prensa, donde aseguró que el operativo marca “un nuevo nivel de implicación directa de Washington en el país”.

El anuncio abrió múltiples escenarios sobre el futuro político de Venezuela. Según Alex Plitsas, investigador del Atlantic Council, el desenlace dependerá menos de las decisiones de Estados Unidos que de las reacciones internas del régimen. A su juicio, comandantes militares, jefes de inteligencia y aliados políticos enfrentan la disyuntiva de negociar una salida ordenada o arriesgarse a un colapso total del sistema.

En un escenario favorable, Plitsas sostiene que la detención de Maduro podría acelerar la deserción de las élites gobernantes. La amenaza de procesos judiciales, sanciones y pérdida de privilegios podría llevar a funcionarios del régimen a negociar garantías, amnistías limitadas o asilo en terceros países, a cambio de una transferencia de poder hacia la oposición.

Esta vía permitiría evitar una escalada de violencia, estabilizar instituciones y abrir un camino gradual hacia la recuperación económica y la reintegración internacional de Venezuela. Sin embargo, también se plantea la posibilidad de que sectores del propio régimen hayan colaborado en la operación, permitiendo una sucesión interna tras la captura del expresidente.

Plitsas no descarta que figuras como la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuman el control político en el corto plazo, en el marco de una transición pactada. “Elementos internos del régimen pudieron haber sido parte de la operación, con la mirada puesta en una sucesión acordada”, señaló.

El escenario más complejo advierte sobre una fragmentación del poder. Si los remanentes del régimen rechazan negociar, Venezuela podría enfrentar un conflicto prolongado de tipo guerrillero, con colectivos armados, unidades militares criminalizadas y facciones ligadas al narcotráfico disputando el control territorial.

El desafío de la seguridad aparece como un eje central del proceso. Jason Marczak, también del Atlantic Council, advirtió que garantizar una transición democrática requerirá contener posibles resistencias internas y priorizar la liberación de los presos políticos.

En el plano internacional, la operación fue interpretada como un mensaje directo a China y Rusia. Alexander B. Gray, ex alto funcionario de seguridad nacional de Estados Unidos, afirmó que la salida de Maduro representa una reafirmación del liderazgo estratégico estadounidense en el hemisferio y una aplicación reforzada de la doctrina Monroe. Trump, además, advirtió a países como Colombia y Cuba sobre eventuales consecuencias si desafían a Washington.

Desde el punto de vista económico, persisten importantes incertidumbres. David Goldwyn, presidente del grupo de energía del Atlantic Council, señaló que el regreso de empresas estadounidenses dependerá de condiciones estables y de una eventual flexibilización de sanciones, así como de la definición sobre el control de los ingresos petroleros y de instituciones clave.

Las limitaciones de una administración provisional y la falta de consenso social también fueron subrayadas por analistas. La académica Iria Puyosa planteó que el liderazgo opositor debe ser fortalecido para conducir una transición creíble, mientras Geoff Ramsey insistió en que solo elecciones libres y la liberación de presos políticos permitirán restablecer la democracia.

La intervención estadounidense dejó fuera a organismos multilaterales y a la justicia internacional. El abogado venezolano Nizar El Fakih sostuvo que la crisis evidencia el fracaso del multilateralismo, reflejado en la persistencia de la represión, el exilio masivo y la falta de soluciones diplomáticas eficaces.

Para Tressa Guenov, directora de programas del Atlantic Council, la resolución de la crisis venezolana requerirá años de esfuerzos diplomáticos y económicos sostenidos, y será una prueba clave para la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos.

Mientras tanto, la sociedad venezolana mantiene la expectativa de una transición que permita elecciones libres, la liberación de presos políticos y condiciones para la recuperación económica y social. El objetivo, coinciden los analistas, será restituir el derecho efectivo de la ciudadanía a elegir a sus representantes.

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